miércoles, 8 de febrero de 2017

Consejos de patronio.

Ahí estaba yo, sentado en el frió suelo, pensando versos para no ponerme a gritar sumido por la desesperanza cuando mi padre me llama con uno de sus silbidos característicos, me acerco a la fila de los adultos y me doy cuenta que están acompañados de una persona que no había visto antes. Me acerco y mi padre me coge del hombro para acercarme mas, me dice en una voz bastante baja:
-Este hombre puede llevarnos por tierra hasta nuestro destino, pero nos costara bastante dinero-Yo estaba desconcertado, nunca me había dejado opinaren los planes que hacían y ahora me esta obligando a escoger entre ir separados por barco o juntos por tierra. Yo sabia que ir por barco seria mucho mas seguro pero la idea de separarme de ellos me atormentaba, en cambio por tierra el camino era mas peligroso pero estaríamos juntos.-no tienes que decidirte ahora el barco saldrá dentro de tres horas y el bus posiblemente por la noche-
Eso me quito un peso de encima. Me separe de ellos y me senté en un banco cercano pero de pronto me llegan a los oídos unos ladridos bastante afligidos e impulsado por mi instinto me levanto y camino despacio hacia el sonido. Doble una esquina y vi algo que me enfureció bastante, un pitbull bastante grande estaba atado con una cuerda vieja a un cubo de la basura, junto a el había un gran charco de agua estancada. No parecía que estuviera intentando quitarse la cuerda o irse, mas bien estaba tumbado con una mirada fija en la salida del callejón. Me acerque lentamente temiendo alguna reacción espontanea del animal y como no daba ninguna respuesta me aventure a intentar tocarlo, para mi asombro no hizo ningún intento de morderme o apartarse, solo me observo medio segundo y después siguió mirando al callejón.
 En aquel sitio olía mal y había desperdicios en el suelo, pero aun así me senté junto a el y empece a acariciarlo. no paso mucho tiempo y una mujer apareció por la entrada del callejón y el animal se puso tenso a si que yo también lo hice, al observar mejor me di cuenta que que llevaba un plato de comida, no quería que descubriera que estaba aquí, pero alguien que ayudaba a un perro abandonado no creo que persiguiera inmigrantes. Ella también se sorprendió al verme:
-¿Como has conseguido acercarte a ese bicho? A mi solo me deja estar cerca cuando traigo su comida- tenia una voz mas grabe de lo que esteraba y se encobraba sobre su espalda aunque no parecía mala persona. Al ver que estaba callado dijo:
- ¿Tu eres del grupo de los inmigrantes, no?-pronuncio lentamente sin levantar mucho la voz, todos mis sentidos se agudizaron y me prepare para salir corriendo, pero ella hablo otra vez:
-Tranquilo, no te voy a denunciar, se que lo estas pasando muy mal debido a esta oleada de xenofobia, puedes confiar en mi.- La verdad es que no parecía mala gente y si intentara algo solo tendría que correr, no creo que fuera lo suficientemente rápida o fuerte para alcanzarme.
-Bueno, volviendo al otro tema ¿sabes que ese perro nunca deja que se le acerque nadie?- No sabia si debía contestar pero me arriesgue.
-Pues parece bastante manso, ¿tiene nombre?  
-Yo lo suelo llamar Rex- Se acerco un poco mas y dejo el plato en el suelo, Rex de un salto empezó a devorar su contenido. Aproveche ese momento para desatar la cuerda, no estaba casi apretada y
seguro que de un tirón se hubiera soltado "que perro tan fiel" pensé.
-Puede que no le interese nada pero tengo un problema-dije casi sin pensar en las consecuencias que tendría contarle esto a aun desconocido- mi familia y yo vamos a salir del país y tenemos dos opciones: ir por mar, es un viaje seguro pero me separan de mis padres, la segunda es ir por tierra, es un viaje mas peligroso pero estaremos juntos. Y no se que decidir porque tengo miedo a que algo salga mal por mi culpa
-Vaya, parece que tu familia esta en un aprieto, pero creo que tengo una historia que podría ayudarte a afrontar ese miedo y pensar con claridad:
Había un buen hombre que tenía una casa en la montaña y que criaba muchas gallinas y gallos, además de otros animales. Sucedió que un día uno de sus gallos se alejó de la casa y se adentró en el campo, sin pensar en el peligro que podía correr, cuando lo vio la zorra, que se le fue acercando muy sigilosamente para matarlo. Al verla, el gallo se subió a un árbol que estaba un poco alejado de los otros. Viendo la zorra que el gallo estaba fuera de su alcance, tomó gran pesar porque se le había escapado y empezó a pensar cómo podía cogerlo. Fue derecha al árbol y comenzó a halagar al gallo, rogándole que bajase y siguiera su paseo por el campo; pero el gallo no se dejó convencer. Viendo la zorra que con halagos no conseguiría nada, empezó a amenazar diciéndole que, pues no se fiaba de ella, ya le buscaría motivos para arrepentirse. Mas como el gallo se sentía a salvo, no hacía caso de sus amenazas ni de sus halagos.Cuando la zorra comprendió que no podría engañarlo con estas tretas, se fue al árbol y se puso a roer su corteza con los dientes, dando grandes golpes con la cola en el tronco. El infeliz del gallo se atemorizó sin razón y, sin pensar que aquella amenaza de la zorra nunca podría hacerle daño, se llenó de miedo y quiso huir hacia los otros árboles donde esperaba encontrarse más seguro y, pues no podía llegar a la cima de la montaña, voló a otro árbol. Al ver la zorra que sin motivo se asustaba, empezó a perseguirlo de árbol en árbol, hasta que consiguió cogerlo y comérselo.
 Esa historia me hizo ver que mi miedo no me conduciría a ningún sitio a si que me tranquilice y me dispuse a tomar una decisión, me levante del sucio suelo y me despedí de la señora. Pero cuando estaba a punto de irme algo me acaricio la mano, baje la mirada y ¡era Rex!
-Parece que se ha encariñado contigo, vas a tener que cuidarlo- Tener a Rex a mi lado podía ser una ventaja y un inconveniente. Ya tenia decidido ir en el barco, pero no creía que dejaran entrar a Rex, aun así me dirigí al embarcadero, dispuesto a notificarle mi decisión a mis padres. Cuando le vieron se sorprendieron, pero tras explicarles lo ocurrido y la decisión que tome accedieron a intentar colar a Rex en el barco junto a mi, nos acercamos al traficante y accedió a dejarlo pasar por una suma de dinero, la cual mis padres muy a su pesar pagaron. En ese momento me di cuenta que mis padres me querían muchísimo y que intentarían sobreponer mi seguridad ante todo, aun siendo a través de perro.

Nos subimos al barco y me senté en uno de los pocos huecos libres que había, el barco estaba abarrotado de gente. No quería bajar la guardia, aunque a algunas de las personas que estaban en dentro las conocía del apartamento, la mayoría eran completos desconocidos. Rex se tumbo a mi lado y como un buen perro guardián gruñía a la mayoría de la gente que pasaba cerca, eso me tranquilizo bastante permitiéndome dormir un rato después de ese agitado día.
Me desperté sorprendido por unas voces que salían de un megáfono de la pared, decían que tendríamos que hacer una parada en Italia por exceso de peso. ¿Ya habíamos llegado a Italia? Seguramente me hubiera quedado dormido toda la noche y parte de la mañana. Llegamos a una playa, se oían sirenas. La gente saltaba a los botes salva-vidas a si que yo los seguí, mire atrás para ver si mi perro guardián me acompañaba pero no tenia que preocuparme,estaba detrás de mi. Al llegar a la playa varios policías y algunos militares estaban persiguiendo gente, cuando se acercaron Rex empezó a ladrar y se dispuso a saltar, pero yo le detuve solo diciéndole "NO" y al instante se debuto, "¿Quien abandonaría a un perro tan bien entrenado?" Me quitaron la documentación y me metieron en un camión junto a otras personas. Lo único que entendí entre gritos fue: centro de detención. Para mi fortuna Rex subió al camión justo cuando se ponía en marcha. Empezaba a amar a ese perro.

No sientas miedo nunca sin razón 
 y defiéndete bien, como un varón.