martes, 24 de enero de 2017

El milagro del Stanbook

“La Madre Gloriosa, tan ducha en acorrer
la que suele a sus siervos en las cuitas valer
a este condenado quísolo proteger
recordose el servicio que le solía hacer…”
Extraños versos que estaban escritos dentro de uno de los libros que leía a causa del espantoso mareo que sufría, pero derrepente el bus se para, estaba tan sumido en mi lectura y en intentar no marearme que no me di cuenta, ¡ya habíamos llegado a la ciudad! Todos los pasajeros se bajaron y nos esparcimos entre las calles, en esta ciudad todo parecía mas tranquilo y nos dirigimos hacia el puerto. Mi padre me explico que ahora tendríamos que buscar a la persona que nos transportaría, dimos vueltas un rato hasta que mi padre se acerco a un señor que estaba dándonos la espalda así que era imposible verle la cara, al darse la vuelta le pude distinguir sus facciones, tenia un cuerpo bastante mas flacucho de lo que esperaba. Cuando mi padre se acerco a conversar con él me di cuenta de que otro hombre mas fuerte y alto no nos dejaba de mirar(seguramente seria el guarda espaldas). Yo solo quería irme lejos de este sitio tan lleno de gente. Estaba apartado de la conversación pero en cuanto vi que mi padre le entregaba un sobre me di cuenta de que ese hombre no trabajaba "por amor al arte" como se suele decir, pero no importaba, con tal de que nos llevara lejos de aquí .Cuando terminaron de hablar el hombre le dio un mapa a mi padre y este se lo guardo en un bolsillo, nos alejamos bastante del puerto hasta llegar a un pequeño edificio, los alrededores parecían tranquilos a si que me relaje un poco, llamamos a la puerta y oímos unos extraños ruidos dentro, nos abrió un hombre alto y mi padre le dijo que veníamos de parte de Alex, la expresión del hombre se relajo y nos dejo pasar. Para mi asombro dentro habían unas 15 personas en una habitación de no mas de 30m mis padres se acomodaron en un rincón. Nunca los había visto tan resignados con algo tan inhumano, mire a mi alrededor y solo vi un cuarto de baño y una habitación que también estaba llena de maletas"de mas refugiados supongo".
Y así pase una semana, en una habitación apestosa con gente que se estaba empezando a tener claros síntomas de enfermedades, mi madre incluida, pero por lo menos tenia gente con la que hablar, un grupo de jóvenes de entre 16 a 18 años nos poníamos a conversar o a jugar a las cartas, pero no podíamos soportar estar encerrados, estábamos desesperados por salir y por conseguir alguna ayuda o algo para calmar los dolores de nuestros familiares. Así que un día se decidieron a llamar al traficante pero no contesto a ningún teléfono, hartos de esperas unos amigos de 18 años se ofrecieron para salir a buscar medicinas y yo me uní a ellos. POR FIN podíamos salir de aquella asquerosa vivienda para respirar el fresco aire. Fuimos al puerto y con bastante cautela preguntamos a algunas personas por Alex pero, como suponíamos, era un nombre falso y nadie pudo decirnos nada, tras eso nos centramos en encontrar una farmacia y comprar todo lo necesario. al volver todos nos agradecieron nuestra valentía.
Pasaron otros tres días y seguíamos sin saber nada del supuesto "Alex" pero derrepente llamaron a la puerta, todos nos pusimos alerta y resulto ser él. Nos dio a cada uno un billete para un barco y nos mostró una dirección la cual apuntamos en el mapa. Yo estaba desbordado, por fin nos iríamos de esta habitación y de esta pesadilla. Al día siguiente fuimos hasta la dirección y me acorde de un famoso barco de la época de la guerra civil española, el Stanbook el cual partió con refugiados igual que nosotros, pero al llegar al embarcadero la idea de ese fantástico barco se vino abajo. Estaban separando a la gente por edades, yo quería separarme de mis padres pero, tras una discusión, me tuve que resignar y unirme a la fila de los niños. Mientras esperaba sumido en la desesperación y el agobio se me ocurrieron unos versos para calmarme:
El barco que salvación parecía traer
mas desesperación traerá a este ser
solo voy a estar, voy a enloquecer
a mis padres espero yo volver a poder ver

Cantar del destierro

El refugiado sale de Madrid, a Valencia va encaminado,     
allí deja su hogar, yermo y desheredado.
Con lágrimas en los ojos muy fuertemente llorando
 la cabeza volvía y quedábase mirando
mas no quería pensarlo
porque las penas no llegaban a abandonarlo
siguió andando, con la cabeza mirando
a los antiguos lugares por los que pasaba callado
recordando los viejos momentos que pasaba jugando
mientras me decían que les hiciera caso
me acerque a mis padres susurrando:
no me quiero marchar como si cometiéramos pecado
me tiemblan fuertemente las manos
aunque seguramente nunca vuelva a ver los campos dorados.
Salimos de nuestra casa la cual vendimos al banco por mucho menos de su valor actual, la maleta me pesaba mucho, llevaba parte de mi ropa junto con la de mi padre y mi madre, pero también en el ultimo momento cogí tres libros porque me mareo mucho en los coches y pensé que a lo mejor me serian útiles, los cogí casi sin verlos. Ya me habían explicado que íbamos a hacer: iríamos a un descampado no muy lejano y ahí cogeríamos un bus que nos llevaría hasta valencia, pero aun así yo no podía dejar de temblar no entendía bien si era a causa del gélido viento que soplaba a esas horas de la mañana o debido al intenso miedo a ser descubierto bajamos las escaleras contando cada escalón como había hecho desde los 7 año, 32 escalones desde mi puerta hasta la salida del edificio, nunca mas volvería a contar esos escalones.
Fuimos andando rápidamente pero con cuidado para no hacer ruido pero por suerte no había nadie en las calles que tomábamos, solo un anciano que ni siquiera movió la cabeza para mirarnos cuando llegamos ya estaban acumuladas al rededor del vehículo varias familias que se agrupaban para darse calor. Nos acercamos al grupo y nos sentamos, de lejos vino corriendo un hombre que tenia toda la pinta de ser el conductor
-¡Venga! nos vamos cojan sus cosas nos vamos-dijo casi gritando para que todo el mundo se enterase. de pronto me di cuenta de que todos querían entrar los primeros pero después de un rato la cosa se tranquilizo y hicimos una fil. cuando nos toco mi padre enseño un papel y entramos, unos 10 minutos después nos fuimos y yo me quede dormido pensando en lo molesto que sera mi dolor de cabeza.